Esclavos orgullosos. 

Hoy he contemplado una escena que me ha cabreado tanto, que he tenido que abrir esta mierda para desahogarme y contarlo sin hacer un hilo interminable en Twitter. Un tipo subido a una escalera limpia cristales mientras otro la sujeta, y otro más recoge escombros protestando y echando en cara al que sujeta la escalera que no le ayude. “Vamos tío, ayúdame, que no se va a caer”, a lo que el “tío” responde que en prevención de riesgos laborales les han dicho que ese es el procedimiento. El padefo, cabreado, suelta que se lo va a decir al responsable, y sigue trabajando mascullando improperios contra su compañero. Gente así abunda en todos los trabajos, infraseres que llaman “compañerismo” a ayudar a la empresa a reducir cada vez más personal, poniendo en riesgo la vida de los trabajadores; eskiroles, bienquedas cobardes, babosas arrastradas que critican al que se mantiene firme a pesar de la presión de sus jefes y de sus propios “compañeros”, por llamar de alguna forma a esas basuras que ayudan a fomentar el trabajo precario y la explotación laboral.

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