Caracoles

Es una puta vergüenza que los estibadores, con lo que cobran, se pongan de huelga. En mi empresa nos bajaron el sueldo un 20 % y no hicimos nada, y ahora nos lo quieren bajar otro 15 % y no se le ocurre a nadie organizar ningún acto violento.

¿Y qué me decís de los del metro y la Renfe, todo el día jodiendo al trabajador?, y eso que tienen muchos más días libres que yo, en mi empresa nos quitaron hace poco 3 moscosos y vale que no nos gustó, pero entendimos que la cosa está muy mal y ahora es lo que toca.

Y bueno, ya lo del servicio de limpieza hospitalaria es para mear y no echar gota, tienen mejor convenio que yo, que tengo estudios, y a la mínima están de conflicto. A nosotros nos quitaron cuatro puntos fundamentales del convenio y no hemos liado ninguna, y la empresa está planteando eliminar otros tres puntos y no hay nadie pensando en hacer el animal.

Los derechos no se consiguen siendo agresivo con las empresas, pórtate bien con quien te da de comer, entiende que su situación es muy difícil, y verás como ellos saben agradecértelo, millones de caracoles no pueden estar equivocados.

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Con un palo metido por el culo

– Buenos días, venía a apuntarme a vuestra asociación patriota

– ¿Ama usted España?

– Por supuesto

– En ese caso es usted bienvenido

 

– Buenos días, venía a apuntarme a vuestra asociación obrera

– ¿Come usted carne?

– Jamás

– ¿Bebe usted leche de vaca violada?

– Casi nunca

– ¿La ropa que lleva es comprada en tiendas de comercio justo?

– Por supuesto

– ¿Utiliza usted el lenguaje inclusivo?

– Se hece le que se puede

– ¿Ha leído toda la obra de Marx, Engels y Lenin?

– Prácticamente toda

– ¿Utiliza usted insultos especistas tales como rata de cloaca o hijo de una hiena amaestrada?

– Claro que no, eso sería discriminatorio

– ¿Ha utilizado alguna vez el humor para explicar conceptos marxistas?

– Puede que alguna vez…

– PERO QUÉ HIJO DE PERR… PERDÓN, QUERÍA DECIR HIJO DE PUT… DESGRACIADO, ¿ASÍ QUE BANALIZANDO TEMAS SERIOS PARA DEBILITAR NUESTRO MOVIMIENTO?, FUERA DE AQUÍ, USTED NO ESTÁ EN NUESTRA TRINCHERA.

Respétame.

Hola, soy una organización financiada por el estado a la que tú aportas económicamente, quieras o no, y además estoy exenta de pagar el IBI. Te enseño cosas como que el camino es llevar una vida humilde y austera, más o menos como la que llevamos nosotros en el Vaticano, y que cada uno tiene que aceptar la situación que le haya tocado vivir, aprende a ser feliz viviendo debajo de un puente, Dios está contigo.

Últimamente hay gente que no me respeta, se mofan de mis muñecos de madera y reniegan de su divinidad, son gente intransigente que no aceptan al que piensa diferente, al que cree que los maricones son enfermos, que las mujeres son inferiores o que los monaguillos van provocando a esos pobres sacerdotes que no tienen más remedio que caer en el pecado de la carne.

Por desgracia hoy día no existen ni la inquisición ni la caza de brujas, y me siento indefensa ante las constantes burlas de hijos del diablo que no creen en un ente todopoderoso pero incapaz de acabar con el hambre en el mundo. A ver, lo he explicado cien megatrones de veces (coño, como los muertos del comunismo), es todopoderoso pero no puede influir en las acciones del hombre, un poco como los gobiernos del cambio, para que me entendáis los putos rojos.

Ante tamaña indefensión sólo nos queda denunciar ante la justicia a todo aquel que ose mofarse de nuestros muñecos, nuestro Dios y nuestra Virgen, porque sí, rezar está muy bien y sólo el Señor puede juzgarte, pero por si acaso nuestro equipo de abogados siempre anda dispuesto a enchironar a todo aquel que no acepte la divinidad del Hombre del Espacio, siempre desde el amor, la misericordia y el perdón que todo buen cristiano lleva de serie en su corazón.

Que Dios os bendiga, hermanos. A todos menos a los maricones, las madres solteras, los heavies, los informáticos negros, los concebollistas, los practicantes de otra religión, los ateos, las mujeres promiscuas, los menores que van a la iglesia en pantalones cortos provocando lascivia comunista y los putos rojos en general.

Pedagogía.

Os voy a contar un cuento, espero que os guste.

Hace muchos, muchos años (unos veinte o así) un apuesto muchacho empezaba a trabajar en un prestigioso hospital de Madrid (no os emocionéis, no era médico, era un puto limpiador), y como era algo gilipollas, se había hipotecado. Al poco tiempo una malvada empresa llamada Ferrovial entró arrasando con todo y despidió al comité de empresa en bloque, situación que desembocó en una huelga indefinida, más concretamente 36 días.

Antes de la huelga, la gente andaba algo preocupada, la mayoría tenían una situación malísima y no iban a poder colaborar, recuerdo con especial cariño a un querido compañero que se acababa de comprar un chalet y un todoterreno, y claro, las letras hay que pagarlas, pero nos ofrecía su apoyo moral, qué majo era el hombre.

El caso es que el conflicto comenzó, y los que estaban de huelga no solían rotar, ya que los mínimos eran abusivos, para variar, y tampoco había una cantidad de gente dispuesta a pasar mucho tiempo sin cobrar, así que se hizo entre la plantilla una caja de resistencia para que los que no estaban de huelga ayudaran algo económicamente a los que ya llevaban semanas. No todo el mundo podía aportar, recuerdo a una señorita que entre sollozos decía que su situación no le permitía dar nada, luego fue vista comprando un cordón de oro, en plena huelga y en el mismo hospital. Además de eskirola poseía una gran inteligencia.

El gilipollas de la hipoteca se pasó la huelga comiendo natillas de tetrabrick, galletas y latas de una carne asquerosa que traía Cáritas, porque el piso había que pagarlo, mientras tanto observaba al del todoterreno y a la del cordón de oro trabajando normalmente, como si la cosa no fuera con ellos, y al resto de la plantilla dándoles palmaditas en la espalda y diciéndoles que no se preocuparan por no poder ayudar.

La huelga pasó, y también el tiempo, el del todoterreno y la del cordón de oro siguieron siendo dos de los personajes más queridos de la plantilla, hay que reconocer que eran muy simpáticos y chistosos, y la tipa del cordón de oro incluso animaba a hacer nuevas huelgas cuando había asambleas del comité de empresa, era todo muy bonito. Cuando la huelga se hacía realidad, ambos bajaban a lloriquearle a los encargados para pedir servicios mínimos, eran personajes entrañables a la par que carismáticos.

Ahora el gilipollas de la hipoteca tiene el doble de edad y una cuenta de Twitter donde a diario recibe menciones de gente insultando a huelguistas, y la gente le pide que en lugar de señalarles, que está muy feo, haga pedagogía, que les invite a un helado y les hable de amor, que gaste su tiempo en tipos que se ríen de sus compañeros y se aprovechan de su lucha, en bienquedas que pasan de follones, que nunca se meten en líos, que siempre se esconden. Esa gente que cae simpática, que sabe guardar las formas, que dan puto asco y que jamás estarán en mi trinchera.

Pedagogía mis cojones.

 

Esclavos orgullosos. 

Hoy he contemplado una escena que me ha cabreado tanto, que he tenido que abrir esta mierda para desahogarme y contarlo sin hacer un hilo interminable en Twitter. Un tipo subido a una escalera limpia cristales mientras otro la sujeta, y otro más recoge escombros protestando y echando en cara al que sujeta la escalera que no le ayude. “Vamos tío, ayúdame, que no se va a caer”, a lo que el “tío” responde que en prevención de riesgos laborales les han dicho que ese es el procedimiento. El padefo, cabreado, suelta que se lo va a decir al responsable, y sigue trabajando mascullando improperios contra su compañero. Gente así abunda en todos los trabajos, infraseres que llaman “compañerismo” a ayudar a la empresa a reducir cada vez más personal, poniendo en riesgo la vida de los trabajadores; eskiroles, bienquedas cobardes, babosas arrastradas que critican al que se mantiene firme a pesar de la presión de sus jefes y de sus propios “compañeros”, por llamar de alguna forma a esas basuras que ayudan a fomentar el trabajo precario y la explotación laboral.