Sentido del humor

No soy alto, no soy guapo, no soy inteligente ni especialmente brillante, no se me da bien relacionarme con la gente, no tengo habilidades sociales y no poseo un atractivo natural que deslumbre a las masas.

No soy alegre, no soy gracioso, no tengo mucho dinero ni tampoco un trabajo de esos que todo el mundo admira, no tengo ningún talento especial, hago muchas cosas, pero todas a un nivel mediocre, tampoco tengo unas ganas contagiosas de vivir.

No soy un buen conversador, no soy la alegría de la huerta, no soy la típica persona con la que a todo el mundo le gusta estar, y como habréis podido deducir a estas alturas del texto, no poseo una autoestima especialmente desarrollada.

Pero hay una cosa que sí tengo, tengo sentido del humor, para todo. Puedo estar redactando mi carta de suicidio y descojonarme de lo que estoy escribiendo. El sentido del humor me ha salvado tantas veces que debería pedirle matrimonio, y ahora me siento más unido a él que nunca, porque resulta que ahora, al igual que yo, el sentido del humor está mal visto.

Te quiero mucho, sentido del humor, gracias por no fallarme nunca.

Eliminar la presunción de inocencia

Menudo título, ¿eh? Suena como a Edad Media. Pues para nada, es lo que están reclamando desde diversos sectores, en absoluto minoritarios, con delitos referentes a violencia de género, quieren que la palabra de quien acusa sea tomada como prueba, sin más, sin necesidad de ninguna investigación.

Obviamente, la gente que reclama esto no piensa que a un amigo, familiar cercano o incluso a ellos mismos les pueda tocar el gordo de algo que por desgracia se ha puesto muy de moda en estos últimos tiempos: las difamaciones, injurias y calumnias para intentar destruir a alguien, provocar su aislamiento, su linchamiento, que algún loco le de una paliza o se lo cargue, o que él mismo se suicide.

La gente que critica esta petición suele ser tachada de machista, facha, machirulo, cishetero opresor, misógino, etc, ya sea hombre o mujer, eso da igual, si no le das la razón en todo a los Seres de Luz, eres el mal, independientemente de tu género, y la sororidad no será aplicada contigo. Por supuesto, si eres mujer, has sido testigo de que alguien está difamando y así lo expresas, el yo sí te creo tampoco será aplicable en este caso, y también serás señalada.

Yo creo que no hay nada más fascista que acusar y condenar a alguien sin pruebas, pero bueno, es normal porque yo soy un reconocido mal bicho, ya que así lo dijo alguien por la red, y lo que diga esa persona no hay que ponerlo en duda, así que mi opinión tampoco cuenta mucho.

Alguien como yo, que en la puta vida le ha puesto la mano encima a nadie, y que ni siquiera soy capaz de meter fichas por DM, se ha convertido en un violador, en un maltratador y en un asesino de hámsters porque así lo dijo una persona que quiere verme muerto, y parece ser que hay gente que pretende que esto siga sucediendo con total normalidad no solo en la red, como hicieron conmigo, sino también por vía judicial. Vía libre para las venganzas personales y para seguir destruyendo vidas de inocentes.

Como dijo una de las personas que apoyó mi campaña de difamación: “Igual estoy equivocada, pero prefiero que paguen 10 inocentes a que quede un solo culpable en la calle”. Creo que esto lo resume todo, supongo que habrá gente que realmente crea que hace un bien con estas cosas, y no se para a pensar que le puede pasar a un hermano, a su hijo o a su pareja, o igual piensan que sí les puede pasar, pero les da lo mismo, porque prefieren 10 inocentes muertos a un culpable vivo.

 

 

 

Tiempo

Hoy en día nadie tiene tiempo para nada y todo el mundo va agobiado por la vida, sin embargo, se produce un fenómeno curioso que hemos descubierto gracias a las redes sociales: la gente se aburre porque no tiene nada que hacer, es decir, tienen mucho tiempo muerto.

No es extraño meterse en Twitter un domingo por la tarde y leer a hordas de gente alicaída y sin ilusión por nada que no sea fallecer, consumidos por la apatía y quejándose de que no tienen ningún plan a la vista. ¿Como es posible que se produzca esta situación? ¿Estamos ante el tiempo de Schrödinger?

Es muy posible que el regalo más bonito que alguien te pueda hacer sea su tiempo, y eso no se le da a cualquiera. A lo mejor estamos sobrevalorando nuestro tiempo, y por eso preferimos perderlo lloriqueando en las redes antes que ofrecérselo a alguien que vete a saber lo que hace con él. También pudiera ser que fuéramos un poco gilipollas, la ciencia todavía no ha sido capaz de descartar esta opción.

Puede que la gente trate tan mal al tiempo porque nadie sabe a ciencia cierta el tiempo que le queda, y piensan que no se va a acabar nunca, aunque la mayoría calcula este dato basándose en su edad. Son gente que se cree inmortal, libres de accidentes, enfermedades y muertes súbitas. Ah, la muerte súbita, el amor de mi vida…pero ese es otro tema que no viene a cuento, y del que hablaré en otra ocasión.

Yo ahora estoy perdiendo mi tiempo escribiendo esta mierda, porque mi vida se basa en intentar que el tiempo pase lo antes posible, y es que hay veces que el tiempo duele, sobre todo cuando nadie quiere compartirlo contigo. Ya salió el moñas llorón, típico perfil de individuo que tira su tiempo a la basura; no seáis como él, eso sí que es perder el tiempo.

Pensar demasiado es desperdiciar tu tiempo, así que voy a acabar ya con esta reflexión absurda que no lleva a ninguna parte, más que a llenar el vacío de alguien que tiene demasiado tiempo en un mundo donde parece que nadie más lo tiene. ¿Seré el hombre con más tiempo del mundo? Es muy posible que no, pero seguramente sea uno de los que menos fingen no tener tiempo.

¿Trabajas en un hospital? Uy, qué bien

Llevo más de veinte años trabajando en un hospital, y jamás me he avergonzado de mi profesión, aunque he conocido a mucha gente que sí se avergüenza de ella, cosa que no entiendo, porque no nos dedicamos a vender droga ni al tráfico de órganos, simplemente quitamos mierda.

Sí, quito mierda, supongo que habrá mucho decepcionado ahora mismo, porque siempre que dices lo de que trabajas en un hospital, la respuesta suele ser: “Uy qué bien, ¿eres médico o enfermero? Ah, que eres limpiador, yo pensaba que eras médico, como escribes bien y eso”. También sé utilizar los cubiertos y atarme los cordones de los zapatos, soy un parto aprovechado.

Tuve una ex suegra que le decía a sus familiares que yo era sanitario, “Porque mejor que no sepan lo que eres, que son muy tontos”. Trabajé con un compañero que vive en una urbanización de nivel, y decía que era médico. Una vez le mandaron a barrer la escalera de la entrada, y le pidió por favor a otro compañero que saliera por él, porque había un vecino suyo fuera y no quería que le viera con una escoba.

Durante una temporada, en mi centro de trabajo, los que limpiamos los quirófanos íbamos de verde, como el personal sanitario. No me ha saludado tanta gente en mi vida. Luego volvimos al uniforme de quitamierdas, y ya todo volvió a la normalidad, es decir, te vuelves invisible. A mí me vino bien, porque soy bastante sieso.

También hay compañeros que dicen que nosotros limpiamos, pero estamos a otro nivel, porque lo hacemos en un hospital, no somos limpiadores, somos técnicos de limpieza hospitalaria. A ver, so memo, tú quitas mierda, y da igual que lo hagas en un hospital o en una cuadra, no eres ni mejor ni peor por eso, al igual que tu profesión no te hace mejor o peor. Eres un limpiador, no hay ningún motivo para sentir vergüenza.

Otra cosa habitual es que familiares, o el propio personal del hospital te digan frases como: “Bueno, todavía eres joven, ahora estás limpiando pero a lo mejor más adelante encuentras algo mejor”. Puede, y a lo mejor no lo encuentro, ¿cuál es el puto problema? ¿Es un crimen que tu forma de ganarte la vida sea por medio de un oficio manual? Creo que de momento no.

No faltan los que dicen que cobramos mucho para lo que hacemos, o los que se quejan de que nuestro convenio es mejor que el suyo, siendo ellos personal cualificado. Somos privilegiados, pero nadie quiere ponerse nuestro uniforme, porque no acabamos de estar del todo bien vistos, es una cosa extraña.

No os digo que no me hubiera gustado estudiar y dedicarme a otra cosa, seguramente sí, si hubiera tenido posibilidades y cabeza, pero estoy a gusto con lo que hago, y jamás he sentido vergüenza, a pesar de que todos los días escucho comentarios que sería mejor no haber escuchado, pero bueno, vienen de gente que sí que me da vergüenza, mucha vergüenza ajena.

Mi primera vez

Caminaba volviendo de clase con mi mochila y mi peinado a tazón, que era lo que se llevaba por aquella época en los niños de casi seis años, al menos todavía no había surgido la moda de los peinados de tronista, algo bueno teníamos.

No recuerdo en lo que iba pensando, pero iba bastante empanado, como de costumbre. Sí recuerdo que no me emocionaba demasiado la idea de volver a casa, ya que el ambiente no era todo lo agradable que yo hubiera deseado. Para qué engañarnos, el ambiente era una puta mierda, no quería llegar a casa, así que tampoco iba demasiado rápido.

Lo de ir empanado mirando al vacío y pensando en vete a saber qué, se paga caro, y de pronto sentí como la tierra engullía mi pequeño cuerpo de infante. Me había caído en la zanja de una obra, y estaba hasta el culo de barro. Logré salir entre lágrimas histéricas, y como en esa época yo no tenía todavía muy claro lo de que Dios no existe, le pedí que me matara. Esa fue la primera vez que recuerdo haber deseado morir. No quería llegar a casa.

¿Por qué molesta que te defiendas?

Qué pasa, compañeros del metal. Recibo muchas veces esta pregunta por parte de gente que no está metida en ningún tema político, y bueno, he pensado que en lugar de hacer un hilo turras en Twitter, escribo un post para que quien quiera lo lea, y quien no tenga ganas de sentirse identificado lo ignore, como suelen hacer con el acoso, las difamaciones, las injurias y las calumnias. Tienen práctica, seguro que les resultará fácil.

Igual para la gente que no anda metida en el rollo postureo soviético, cavar trincheras, sacar las armas a la calle y hacer la revolución, es algo complicado de entender lo de que moleste que alguien se defienda de delitos tan graves como los anteriormente expuestos, cuyo objetivo es eliminar a la víctima, pero voy a hacer lo posible por explicarlo.

Cuando tu vida está basada en enseñar símbolos y aparentar que eres más activista que nadie, cualquier cosa que pueda quitar valor a la imagen de nuevo Che que tienes de ti mismo es como el ajo para los vampiros, por eso cierta gente se aleja de temas que no van a aportar nada a su curriculum como revolucionario profesional, y hacen como que no los ven, aún habiéndolos vivido en primera persona. Y me diréis: “Vale, eso lo entiendo, pero sigo sin comprender por qué les molesta que tú te defiendas”.

Fácil, en sus TL tienen relación con gente que se dedica a apoyar difamaciones, cuando no a ejercerlas directamente, y no solo en sus TL, también en sus organizaciones y en su vida, por eso suelen recomendar lo de: “Don’t feed the troll, pasa de ellos”. Son los típicos bienquedas que te están mandando mensajes privados de apoyo mientras se van de cañas con tus difamadores, una gente estupenda, guapísima y bien peinada que huele a espumita de mar mezclada con Chanel número 5.

Además de esto, el tema en cuestión no es un tema mediático, es algo que, como dirían ellos sobre algún tema que sí les interese difundir, porque les va a reportar suculentos RT y palmaditas en la espalda de su selecto público, “No lo verás en los medios”, y por supuesto es algo que nunca será Trending Topic. Es un tema incómodo, que te quita seguidores y famita, provoca que te señalen y te tiren de las orejas, y te deja bastante solo.

Y bueno, eso es todo, ya sé que no es una explicación muy espectacular, pero es lo que hay. Espero que este coñazo os haya ayudado a entender un poco más las razones por las cuales molesta que alguien se defienda de gente que está intentando destruirle, tanto a él como a su entorno. No es algo que genere “Me gustas”, simplemente eso, y en la sociedad del postureo, no puede haber nada más dramático.

No hay que ponerlo en duda

En el siglo XV, si eras acusado de un delito de herejía, asunto castigado con cárcel, penitencia o muerte, estabas bastante jodido y era prácticamente imposible librarte, el testimonio de tu acusador era suficiente para que fueras condenado. Si alguien al que no cayeras especialmente bien afirmaba que te había visto adorar a Satán mientras devorabas a un hámster, no había que ponerlo en duda y una hoguera calentita estaba esperándote para realzar tu moreno natural.

Durante el franquismo, una técnica bastante utilizada para tratar de eliminar a elementos que no eran afines a la causa, era hacer correr un bulo para que dicho elemento sufriera la ira de las masas. “Fulanito ha quemado una iglesia”, por ejemplo, y Fulanito ya podía andarse con ojo, porque esa acusación tampoco había que ponerla en duda, y huelga decir que no iba a tener protección de ningún tipo.

Esta misma técnica era aplicada en la alemania nazi, donde se señalaba a aquellos que no resultaran interesantes para los propósitos a desempeñar, se soltaba cualquier cosa sobre ellos, y ale, a tirar millas, trabajo que se ahorraban, porque por supuesto, no había que ponerlo en duda. El cachondo de Göbbels se tapaba poquito, y no tenía problemas en afirmar que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Al menos el tipo tenía cierto nivel de honestidad del que carecen los protagonistas del siguiente párrafo.

Hoy día, para eliminar a alguien, simplemente tienes que abrirte una cuenta en una red social. Ni siquiera es necesario que el acusador se la juegue mintiendo en un juzgado, no hace falta, con que publique en cualquier sitio que tú eres tal cosa, ya vale. La tecnología nos ha facilitado mucho la vida, y ha convertido los juzgados en unas instituciones anacrónicas y totalmente innecesarias, ahora se juzga a las personas en el ciberespacio. Bueno, más que juzgarles, se les condena directamente, tan solo se necesita el testimonio de un individuo, y por supuesto el acusado no tendrá absolutamente ningún derecho a defenderse, porque no hay que poner en duda dicho testimonio. Vamos, un poco como en la Inquisición, ya sabemos lo de que todas las modas vuelven, mirad la riñonera.

Leyendo esto podéis llegar a pensar que mi intención es dar a entender que no hemos evolucionado nada, y no es eso lo que quiero plasmar aquí, porque la evolución ha sido más que evidente. Antiguamente, los bulos, las injurias, las calumnias y las difamaciones con objetivo de destruir a alguien concreto, eran un método apoyado por gente con una ideología que les producía tics en el brazo, ahora no, porque hemos avanzado. Ahora la gente que defiende que cualquiera pueda acabar con tu vida utilizando tan noble método, y que tú no te puedas defender ante ningún tipo de acusación dice ser “de izquierdas”, cuando no “comunista”.

Para acabar esta turra, os voy a contar la anécdota de Pánfilo de Barrientos, señoro acusado de tener relaciones íntimas con Belcebú, que mientras gritaba que era inocente camino de la hoguera, recibió un sabio consejo de Rodrigo de Borgia: “Pero don Pánfilo, no se crea usted el culo del mundo, dedíquese a otros temas, disfrute de la vida y no les haga caso, que ya se cansarán, el tiempo pone a cada uno en su sitio”. Ese día hubo poco público para ver la cremación, la gente ya estaba muy acostumbrada, y prefería mirar para otro lado. Los amigos de Pánfilo tampoco fueron, que no era cuestión de que nadie fuera a pensar que ellos eran defensores del satanismo.