No hay que ponerlo en duda

En el siglo XV, si eras acusado de un delito de herejía, asunto castigado con cárcel, penitencia o muerte, estabas bastante jodido y era prácticamente imposible librarte, el testimonio de tu acusador era suficiente para que fueras condenado. Si alguien al que no cayeras especialmente bien afirmaba que te había visto adorar a Satán mientras devorabas a un hámster, no había que ponerlo en duda y una hoguera calentita estaba esperándote para realzar tu moreno natural.

Durante el franquismo, una técnica bastante utilizada para tratar de eliminar a elementos que no eran afines a la causa, era hacer correr un bulo para que dicho elemento sufriera la ira de las masas. “Fulanito ha quemado una iglesia”, por ejemplo, y Fulanito ya podía andarse con ojo, porque esa acusación tampoco había que ponerla en duda, y huelga decir que no iba a tener protección de ningún tipo.

Esta misma técnica era aplicada en la alemania nazi, donde se señalaba a aquellos que no resultaran interesantes para los propósitos a desempeñar, se soltaba cualquier cosa sobre ellos, y ale, a tirar millas, trabajo que se ahorraban, porque por supuesto, no había que ponerlo en duda. El cachondo de Göbbels se tapaba poquito, y no tenía problemas en afirmar que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Al menos el tipo tenía cierto nivel de honestidad del que carecen los protagonistas del siguiente párrafo.

Hoy día, para eliminar a alguien, simplemente tienes que abrirte una cuenta en una red social. Ni siquiera es necesario que el acusador se la juegue mintiendo en un juzgado, no hace falta, con que publique en cualquier sitio que tú eres tal cosa, ya vale. La tecnología nos ha facilitado mucho la vida, y ha convertido los juzgados en unas instituciones anacrónicas y totalmente innecesarias, ahora se juzga a las personas en el ciberespacio. Bueno, más que juzgarles, se les condena directamente, tan solo se necesita el testimonio de un individuo, y por supuesto el acusado no tendrá absolutamente ningún derecho a defenderse, porque no hay que poner en duda dicho testimonio. Vamos, un poco como en la Inquisición, ya sabemos lo de que todas las modas vuelven, mirad la riñonera.

Leyendo esto podéis llegar a pensar que mi intención es dar a entender que no hemos evolucionado nada, y no es eso lo que quiero plasmar aquí, porque la evolución ha sido más que evidente. Antiguamente, los bulos, las injurias, las calumnias y las difamaciones con objetivo de destruir a alguien concreto, eran un método apoyado por gente con una ideología que les producía tics en el brazo, ahora no, porque hemos avanzado. Ahora la gente que defiende que cualquiera pueda acabar con tu vida utilizando tan noble método, y que tú no te puedas defender ante ningún tipo de acusación dice ser “de izquierdas”, cuando no “comunista”.

Para acabar esta turra, os voy a contar la anécdota de Pánfilo de Barrientos, señoro acusado de tener relaciones íntimas con Belcebú, que mientras gritaba que era inocente camino de la hoguera, recibió un sabio consejo de Rodrigo de Borgia: “Pero don Pánfilo, no se crea usted el culo del mundo, dedíquese a otros temas, disfrute de la vida y no les haga caso, que ya se cansarán, el tiempo pone a cada uno en su sitio”. Ese día hubo poco público para ver la cremación, la gente ya estaba muy acostumbrada, y prefería mirar para otro lado. Los amigos de Pánfilo tampoco fueron, que no era cuestión de que nadie fuera a pensar que ellos eran defensores del satanismo.

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Autor: declasebaja

A veces hago caca.

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