Sanidad ¿pública?

Que la sanidad pública se ha convertido en un negocio más para que unos pocos chupen del bote, es algo que a estas alturas no sorprende a nadie, pero puede que no tengamos claro hasta qué punto se está deteriorando, y las graves consecuencias que tiene.

La falta de personal es alarmante, lo que conlleva más carga de trabajo, y un hospital no es una carnicería ni un bar de tapas, un fallo humano puede tener consecuencias fatales, consecuencias que la mayor parte de veces se ocultan, y nadie se entera, la imagen que se da es la de que “al final todo acaba saliendo”.

Con un 40 % menos de plantilla de limpieza, se limpian las mismas zonas que antes, ¿pero se limpian igual? Obviamente no, la gente hace lo que puede, en muchos casos a unas velocidades y con un estrés que puede que no sea lo más adecuado para desinfectar zonas de alto riesgo, como por ejemplo, un quirófano. Pero no todo es malo, la zona de gerencia siempre está limpia y reluciente, y eso es lo que importa.

No es raro ver a enfermos tener que esperar horas para ser trasladados a diversas zonas, dado que la plantilla de celadores es totalmente insuficiente para cubrir todo el área del hospital, tampoco es extraño esperar horas a que llegue una ambulancia para llevarse a un paciente.

La plantilla de enfermería y auxiliares también es totalmente insuficiente para el número de pacientes que manejan, y si no suceden más cosas es porque su nivel de responsabilidad es mucho mayor que el de los directivos que merman el personal de los hospitales a sabiendas de que conlleva un riesgo real para los pacientes.

Esto sucede en todos los estamentos que habitan en un hospital: médicos, personal de seguridad, servicio técnico, personal de cocina, personal administrativo… en fin, que si juntamos todo, es prácticamente milagroso que un día normal no se convierta en La Matanza de Texas.

A todo este despropósito hay que unir el aumento de las llamadas peonadas, cirugías no programadas que se realizan después del horario laboral de mañana, cobrando un extra por ello. Es decir, personal más cansado, y que se va a casa cuando acaba la lista de operaciones de ese día, no digo más. A mí en una de esas peonadas, se supone que me tenían que quitar una muela del juicio, pero me quitaron una muela sana, y la del juicio ahí la tengo, que la verdad ya se me han quitado un poco las ganas de volver a intentarlo, no sea que tampoco acierten. No os quiero asustar, pero igual que pasa con una muela, pasa con otras cosas, prefiero no dar detalles.

Cualquiera que trabaje en un hospital y no sea gerente, alto directivo, o tenga algún tipo de interés económico en defender lo que se está haciendo con la sanidad pública, sabe que no exagero en absoluto, más bien me quedo corto y me callo muchas cosas, cosas que nunca os contarán en “programas de investigación” de Cuatro, o en reportajes sensacionalistas de En Tierra Hostil, porque no pasan a 7.000 kilómetros, y está bien indignarse, pero con lo que pille lejos y no moleste a quien nos paga.

 

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Autor: declasebaja

A veces hago caca.

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