El hijo del director

Cuando iba al cole era más o menos igual de gilipollas que ahora, pero con pelazo, un pelo castaño claro precioso que caía sobre mis hombros y hacía palidecer de envidia a las más bellas estrellas del firmamento, algunas hasta vomitaban. Jamás llevé las puntas abiertas. Pero bueno, a pesar de ser un ejemplo a seguir y una referencia para todos, hoy no vengo a hablar de mí.

Mi clase era una clase normal, estaban los repetidores abusones, los que les hacían corrillo, los raritos que nos sentábamos detrás del todo y hacíamos canciones satánicas de la de ciencias y dibujos del de mates dentro de un ataúd, y bueno, luego estaba el hijo del director.

César era un chico más bien tímido, y el pobre se las llevaba todas solo por ser hijo de quien era, su padre era un ex militar que le presionaba para que fuera un alumno ejemplar y sacara notas dignas de su posición, y además tenía el plus de ser el blanco de todas las gracietas de los tonticos de la clase.

Los que iban de guays le solían decir: “venga César, espabila y defiéndete, que no es para tanto”. La cosa nunca es para tanto si no te toca a ti, de hecho la cosa siempre es una gilipollez que solo le puede afectar a un mierda, un flojo o un gallina, jamás a una persona hecha y derecha.

César acabó suicidándose a los 17 años con la pistola de su padre, es posible que para él la cosa sí fuera para tanto, pero bueno, la verdad es que yo tengo muchos problemas, y son problemas graves de verdad, no como las tonterías que le pasaban a César, así que tampoco voy a hablar mucho más del tema, no merece la pena.

Además yo tengo asuntos más importantes entre manos, temas serios de verdad, como socializar los medios de producción o derribar el capitalismo, mi lucha es real, no tengo tiempo para memeces de adolescentes que hacen un drama de auténticas tonterías, quitando protagonismo a lo que realmente importa, MI LUCHA.

Os dejo ya, que tengo muchas trincheras que cavar y no puedo perder ni un solo segundo con niñerías de gente egoísta que piensa que sus problemas son los más grandes del universo, a ver si aprendéis a mirar más allá de vuestro ombligo, ególatras. Menos yo, yo, yo y siempre yo, y más apoyar MI LUCHA.

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Autor: declasebaja

A veces hago caca.

3 comentarios en “El hijo del director”

  1. Eres ÚNICO cuando escribes. Espero que te hayas dado cuenta. De hecho, me gustaría que algún buen editor, de estos más enrollados que hay ahora, se hubiera dado cuenta ya. Txapeldun!!

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