Te vas a morir

Lo de trabajar tantos años en un hospital me ha dejado dos cosas claras: la sanidad pública es uno de los principales objetivos a destruir para el capitalismo, y me puedo morir en cualquier momento, sin que importe mi edad, mi salud, mi forma física o mi modo de vida.

Esto os sudará bastante el coñete, ¿pero y si os digo que vosotros también podéis fallecer en cualquier momento? ¿A que ya no os hace tanta gracia? Bueno, si tenéis Twitter a lo mejor sí, que allí todos nos queremos morir a todas horas, pero si sois personas normales igual lo veis con otros ojos.

Un día estás aquí, indignadísimo porque España se rompe, porque Bisbal rompió de malas maneras con Chenoa o porque no le han pitado un penalti a Messi, y al día siguiente andas criando malvas porque te ha dado un paro cardíaco, a ti, que ayer estabas follando como un animal y luego te fuiste a hacer running con las mallas marcapaquete y la camiseta fluorescente.

No, no vamos a vivir para siempre, y la mayoría no sabemos cuál será la fecha de nuestra muerte porque somos demasiado vagos como para planear nuestro suicidio, nadie está libre de la muerte súbita, tú tampoco, jovencito esbelto y deportista que cuida su dieta y sólo se mete farlopa de la buena en fines de semana muy señalados.

A mí personalmente me ayuda bastante lo de saber que mañana puedo estar muerto, o dentro de una hora, o puede que incluso antes de llegar a terminar esta mierda de post, porque relativizas muchos aspectos de la vida y dedicas mucho menos tiempo a gilipolleces, a gente de mierda, a intentar entender a los hijos de puta, a lamer enchufes, a doblar perchas de alambre para darles forma de pene o a planchar.

Igual dentro de media hora estoy muerto y me voy a poner ahora a planchar las sábanas, venga hombre, que se van a arrugar en cuanto me meta en la cama a hacerme cuarto y mitad de paja. Mejor me abro una cerveza, a vuestra salud.

 

Anuncios

El bienqueda

Un señor con malos pelos dijo que la vida no es peligrosa por la gente que hace el mal, sino por los que se quedan mirando a ver qué pasa, pero dentro de nuestra fauna también están aquellos que no es que se hagan los muertos, es que quieren llevarse bien con el torturado y con el torturador, esos sí que son realmente peligrosos.

Yo personalmente prefiero a los que se hacen los muertos, con esos ya sé a lo que atenerme, para mí están muertos de verdad,  así que todos contentos, con los bienquedas cuesta un poco más porque tienes que pillarles, aunque la verdad es que no suele ser muy difícil, porque son bastante memos.

Estos personajes suelen ser gente muy preocupada con lo que los demás piensen de ellos, de ahí ese afán por llevarse bien con el ladrón y con el robado, con el torero y con el toreado, con el explotador y con el explotado y con el que invita a Cruzcampo y con el pobre que ha sido invitado.

El bienqueda es el típico que vota sí a la huelga y luego durante ella le pillan yendo a trabajar a escondidas, o corriendo a lloriquear a los encargados para que le pongan de servicios mínimos y no tener que mojarse.

Se han dado casos de bienquedas que han sido vistos a las 12 del mediodía en una manifestación contra la contaminación acústica y a las 22 horas de la noche de ese mismo día en un concierto de Carlos Baute. Así son ellos, gente falsa y patética, qué le vamos a hacer.

El bienqueda te mandará mensajes de apoyo cuando te linchen, diciendo que vaya cerdada que te han hecho, que ya hace falta ser hijo de puta, que muchos ánimos, amigo, estamos contigo, cuenta conmigo para lo que necesites, unicornios y flores de colores, gominolas de fresi, besitos de caramelo y corazoncitos de farlopa; todo por privado, por supuesto, porque luego en público le verás de risitas día sí y día también con tus difamadores delante de todo el mundo, sin ningún tipo de atisbo de verguënza.

Es lo que hay, el bienqueda es bastante tonto, además cree que la gente no se da cuenta de lo que hace, es el típico que va presumiendo de que tiene un montón de amigos. No, bonito, toda esa gente a la que doras la píldora no son tus amigos, son gente que se largará en cuanto dejes de darles la razón, es más, algunos nos largaremos aunque nos la des, porque tenemos ojos y vemos que nos la das a nosotros y a los 5 minutos se la das al que nos está intentado joder la vida, ser patético, ruin y miserable. Das mucha pena. Que te follen mal, bienqueda.

¿Hacer huelga? ¿Pero tú eres rico?

Lo siento en el alma, pero cada vez que me cabreo escribo un post, y he leído a cierta persona diciendo que no se puede permitir faltar al curro por principios, porque claro, cada día son 70 pavos menos, y luego preguntaba que si los que hacen huelga son ricos.

A ver, pedazo de imbécil, los ricos no hacen huelga, los ricos son ricos porque explotan a los que utilizan la huelga como único medio de defensa posible y efectivo para el trabajador en la sociedad actual. De hecho la gente que suele andar mejor de pasta suele ser la que más lloriquea y la que más excusas pone para no colaborar en la lucha de sus compañeros, aunque eso sí, no veréis a ninguna bazofia de ésta renunciar a los derechos que sus compañeros hayan conseguido con su lucha.

Se me parte el corazón cuando leo a gente de esta generación quejándose porque les van a descontar UN PUTO DÍA DE HUELGA, UN PUÑETERO DÍA, ¿tan poco vale tu dignidad? Joder, qué puta vergüenza, si los que murieron por defender tu derecho a hacer huelga levantaran la cabeza te corrían a hostias hasta que se te quitara la gilipollez que tienes encima.

Recuerdo la huelga más dura que he hecho en mi vida, no sé si fueron 36 días, pero más o menos algo así, estuve más de un mes sin cobrar un puto duro, y mi situación no era precisamente buena, ni la mía ni la de muchos compañeros que apoyaron la huelga y sobrevivieron gracias a cajas de resistencia, Cáritas y demás, mientras los padefos y eskiroles de turno pasaban de la huelga “porque tengo que pagar el todoterreno” ó “porque me acabo de comprar un cordón de oro”, por eso me toca mucho los cojones ver a la actual generación lloriquear cuando se convoca UN PUTO DÍA DE HUELGA, o cuando se hace una huelga indefinida y “JODER, QUE LLEVAMOS YA DOS DÍAS, QUE FIRMEN LO QUE SEA”.

Nosotros nunca tendremos el yate de Nadal ni la mansión de Alejandro Sanz, la posesión más valiosa de la clase obrera es su dignidad, y si tiras tu dignidad a la basura, no tienes nada, no eres nada, y no vales nada.

 

 

Entender la maldad

Partiendo de la base de que soy bastante gilipollas y de que hay mogollón de cosas que no entiendo de este mundo, hay una en particular que por más vueltas que le doy no le encuentro explicación lógica: la gente que hace daño por hacer daño.

¿Qué beneficio obtienen? ¿Por qué lo hacen? ¿Les regalan un iPhone X por cada 3 personas a las que joden un poquito la vida? ¿Les hacen descuento en el Telepizza? Es algo que se me escapa.

Puedo entender al pelota que pisa a sus compañeros para obtener el favor de sus jefes, me parece asqueroso, pero lo hace en espera de lograr un determinado premio a sus dotes de lameculismo.

Puedo entender al tío que roba a una vieja, ya hace falta ser hijo de puta, pero sé que obtiene algo, en este caso un determinado botín.

Entiendo a los timadores que se aprovechan de la desesperación de la gente para sacarles pasta, me dan puto asco, pero también veo la razón por la que lo hacen.

Fíjate que incluso entiendo a Enrique Iglesias, que se aprovecha de la gente con problemas de audición para fingir que es un cantante de éxito internacional y pegarse una vida de lujo a costa de ellos, ni muchísimo menos lo apruebo, pero veo el beneficio que obtiene y la razón por la que ejecuta tan tamaña fechoría.

¿Pero los que hacen daño por hacer daño, qué coño ganan con ello? Lo único que se me ocurre es que son gente que disfruta jodiendo a los demás, que obtienen placer con ello, y que menuda triste y vacía vida de mierda tienen que tener los pobrecitos.

Jopetas, lucha sin molestar

Vivimos en una época en la que la gente se avergüenza de ser de clase obrera, y no es extraño escuchar a mileuristas e inferiores afirmar sin ponerse colorados que ellos no son obreros, que no trabajan con casco. Esta afirmación es algo que yo he escuchado unas cuantas veces de boca de mis compañeros. No soy ingeniero de la NASA, trabajo en el sector de la limpieza, quitando mierda, y no me llames obrero, que no llevo casco.

Igual este rechazo a la clase a la que perteneces tiene algo que ver con un curioso fenómeno que se da en éstos, nuestros desclasados días: el “jopetas, que hagan huelga, pero que no molesten”. Claro joder, ¿pero cómo no se les ha ocurrido antes? Que hagan una huelga de la que el empresario que les explota se pueda sentir orgulloso, trabajando horas extra sin cobrar, abrazando unicornios y besando con lengua a Méndez y Toxo.

Joder, es que hacen huelga cuando más se nota y cuando más daño hacen. Madre mía, son una gente horrible, organizan su lucha, en la que van a perder tiempo y dinero, con vistas a obtener resultados. Que hagan huelga cuando no afecte para nada a la empresa y cuando nadie se entere, no cuando yo me tengo que ir de vacaciones o cuando voy de camino al trabajo, es que vaya cojonazos tienen.

Y los cabrones, que tienen más derechos que yo y una nómina mucho mejor que la mía, no hacen más que protestar. Yo estoy explotadísimo y nunca me quejo de nada, es más, si puedo hacer lo que sea para que mi jefe esté contento, siempre soy el primero en ofrecerme. Mi lengua no conoce fronteras, mis rodillas tampoco.

Voy a parar ya porque la verdad es que a medida que voy escribiendo esta mierda me voy indignando más, y es que no hay derecho a que los huelguistas alteren mi tranquila vida de padefo eskirol dispuesto a tragar con todo. Este país lo que necesita es gente dispuesta a levantarlo, héroes que se quejen menos, trabajen más, y adoren a Rafa Nadal y a Amancio Ortega, así es como una gran nación como la nuestra sale adelante. Arriba la CEOE.

 

Antorchismo

El “feminismo” de antorcha y linchamiento lo único que consigue es dar mala imagen de las auténticas feministas, las que no tienen la necesidad de llamar constantemente la atención para que les hagan casito.

La gentuza que se escuda en el feminismo para perpetrar sus venganzas personales hace un daño terrible a la lucha contra la violencia de género, y lo único que logra es que se ponga en duda a las verdaderas víctimas, las que realmente sufren la violencia machista, no las que crean un espectáculo digno de Sálvame para intentar joder a alguien concreto y de paso ganar famita y atención.

Los que dan pábulo a las historietas de esta gente, sin necesidad de más pruebas que “lo que cuenta una mujer no hay que ponerlo en duda, sororidad”, y encima se hacen llamar “comunistas”, lo único que logran es que la gente crea que los comunistas son unos locos irracionales deseando que vuelva la Inquisición.

Mucha gente autoetiquetada como “feminista” o “comunista” se ha dedicado a atacar a mujeres que realmente han sufrido violencia machista por el mero hecho de defenderme, el concepto de sororidad selectiva cobra una nueva dimensión, las mujeres que hayan sido testigos de las mentiras que difunde cierta gente y encima tengan la cara de decirlo no son dignas de aprecio.

Trabajo con una compañera realmente excepcional, con un corazón de oro, y tengo peleas con ella de vez en cuando porque pone a las feministas a caer de un burro, tiene comportamientos machistas porque su hermano sufrió algo parecido a lo que me ha pasado a mí, y ahora me dice: “¿ves como yo tenía razón?”.

Esto es lo que lográis dando cancha a este tipo de basura, alejar a buenas personas de una lucha fundamental y necesaria, desprestigiar la causa y que la gente meta a todo el mundo en el mismo saco. Seguid así, que vais de puta madre.

Aliado lo que tengo aquí colgado

Ya hace tiempo que la figura del APF (Aliado Para Follar) cobra fuerza en las redes sociales, individuos que te ofrecen su hombro para llorar, y a la que te descuidas te ofrecen otra cosa.

El APF es mucho de apoyar los tan ahora de moda linchamientos tuiteros, no necesita ningún tipo de prueba, porque “no hay que poner en duda el testimonio de la víctima”. Por supuesto la víctima ha sido etiquetada como “víctima” por ellos mismos, son gente con un sentido de la justicia un tanto peculiar, bastante similar al nazismo o a la Inquisición.

El problema es que Twitter es muy, muy pequeño, y en más de una ocasión te encuentras con que el “aliado feminista” que apoyaba “valientemente” a la “víctima” resulta que va haciendo cosas que igual no concuerdan mucho con la imagen que podemos tener de una persona que hace cosas altruistamente y porque cree en ellas. En otras palabras, que yo ya he tenido que ver algún que otro cimbrel de “aliados”. Desagradable.

Al APF le suda el nabo destrozar a la persona que haga falta, colaborará en cualquier tipo de persecución o venganza personal sin rechistar, con una antorcha en una mano y con la polla en la otra, y se dedicará a insultar, difamar y pedir el unfollow para el señalado de turno. Ya, sé lo que estáis pensando, os juro que hay APF que tienen más de 15 años, parece increíble pero así es.

Yo no sé, chicos, follar es de las mejores cosas que hay en la vida, pero igual lo de dormir tranquilo por las noches y sentirse bien con uno mismo puede llegar a compensar lo de follar menos. Probadlo y me contáis.